Había una vez un campesino gordo y feo
que se había enamorado (¡cómo no!)
de una princesa hermosa y rubia.
Un día, la princesa (ve a saber por qué)
le dio un beso al feo y gordo campesino...
y, mágicamente, éste se transformó
en un esbelto y apuesto príncipe...
(Por lo menos, así lo veía ella).
(Por lo menos, así se sentía él).
Y esto es un texto en condiciones, y no lo que escribo yo. Ojalá algún día pueda escribir algo así...
jueves, 15 de enero de 2009
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